Este texto, escrito por un socio de AFNE, ha llegado, de forma anónima, a la redacción de AFNE Cooperación.

Una luna llena preciosa, la luna llena más llena de todo el año, habían dicho en la radio, iluminaba la carretera que une Vilanova con Barcelona.
Acabada la Asamblea de AFNE me dirigía a mi casa.
En el reproductor de CD del coche sonaba All is love, de Karen O and The Kids, el tema central de la película Donde viven los monstruos (Spike Jonze, 2009). Es una canción apabullante, con mucha fuerza, ideal para pensar en todo lo que nos habían explicado nuestros amigos de AFNE. Sin duda me invitaba a reflexionar (escuchadla y veréis a qué me refiero).
Mientras conducía (ahora la luna compartía su luz con el Mediterráneo y la Blanca Subur) analizaba mentalmente la información que había escuchado en la reunión, todo lo que se había conseguido en 2009 y los planes para 2010.
En 2009 se había firmado un nuevo acuerdo con las autoridades de Kombolcha y se había renovado la licencia de AFNE como ONG en Etiopía. AFNE se había acreditado como ONGD dentro de la ACCD y había sido declarada como Asociación de Utilidad Pública (lo que facilitará las donaciones de particulares y empresas). Nuestra Asociación había continuado la colaboración con la Fundación Widex, se había inaugurado una sede de AFNE en Vilanova. Muchos hitos conseguidos, sin duda. Mucho trabajo realizado, aunque lo más importante es que el Centro de menores de Kombolcha sigue consolidándose y que los niños y niñas que viven en él cuentan con nuestra protección y ayuda, se sienten queridos, comen cuatro veces al día, parecen felices.
Repasaron también muchas de las iniciativas impulsadas por socios de nuestra entidad que han ayudado a conseguir más recursos para nuestro proyecto: la Caminata de Berga, Mercantic y muchas otras.
Llegó el momento de explicar el plan de acciones para 2010: la necesidad de contratar a otro cooperante (el papel de la actual ha venido a ser fundamental), la construcción de la casa para los cooperantes y de la caseta para los guardas, lo que liberará espacio para albergar más niños, montar un huerto profesional (disminuyendo el gasto en alimentación) y continuar con el apadrinamiento de los niños que salen del Centro ayudándoles a encontrar un buen empleo.
Explicaron que ha habido varios voluntarios en el Centro desarrollando tareas concretas (talleres, mejora de la gestión contable. mejora de las instalaciones, etc.) y que es una dinámica que ha de continuar.
Hay muchos motivos para movilizarse y seguir luchando, pero para mí uno de los más importantes es la posibilidad de que más del 80% de los niños sordos del Centro puedan oír con la ayuda de un audífono. “No podemos permitirnos esta situación y haremos una campaña para conseguir audífonos”, dijeron. Tres expertas en este ámbito se han asociado a AFNE para ayudarnos.
Me conmovió saber que tres chicos del Centro tienen VIH y por ello nos están ayudando desde el hospital de Sant Joan de Déu de Esplugues de Llobregat en Barcelona, y que una niña tiene problemas del corazón y debemos también asistirla, quién sabe si operándola en nuestro país.
Está claro que las dificultades en Etiopía son grandes.
En cuanto al número de socios, habíamos pasado de 480 a 506 aún estando en un momento de fuerte crisis. Fue una gran noticia escuchar ese dato. Las campañas para hacer nuevos socios daban su resultado. Nuestro proyecto ilusiona. Nuestra ONG trasmite confianza. Recalcaron, eso sí, que es imprescindible seguir creciendo para lograr nuestros propósitos. Nos dijeron que buscar socios es tarea de todos. Es lógico.
Llegó el momento de abordar el punto del orden del día que hace referencia a la renovación de cargos de la Junta Directiva, ese momento en que, para qué lo vamos a negar, casi todos solemos agachar un poquito la cabeza.
La Junta ejecutiva quedó aprobada y formada por presidenta, secretaria, tesorera y dos vocales. En total cuatro mujeres y un hombre. En AFNE no se respeta la paridad.
Sin embargo, este equipo de cinco personas responsables de liderar las iniciativas de la Asociación necesita ayuda, mucha ayuda y pidieron a todos los socios (los presentes y a los que no pudieron asistir) que formaran parte de la denominada junta ampliada, es decir, personas que pueden dedicar un tiempo determinado a una tarea concreta formando parte de alguna comisión de trabajo como, por ejemplo, la relación con las familias (charlas a familias, escuelas…), proyecto educativo, organización de eventos, comunicación al socio, nuevas sedes de AFNE, apadrinamientos, etc.
Recalcaron lo importante que es para la entidad que cada vez haya más personas que puedan desempeñar un rol concreto en la organización.
Habían pasado veinticinco minutos y estaba llegando a mi casa. La casualidad, el azar, hizo que la siguiente canción en sonar fuera toda una declaración de intenciones. Macaco interpretaba su tema Seguiremos (Puerto presente, 2009). Estaba claro que seguiríamos y yo tenía que participar de forma más activa. Esa misma noche escribí un correo a info@afne.org y les dije que contaran conmigo para lo que hiciera falta. Hacía tiempo que quería dar ese paso. Siempre me había puesto excusas a mí mismo. No podía dejar que mis ojos se inundaran de lágrimas mientras veía el vídeo proyectado en la asamblea sobre los niños de nuestro Centro y no intentar echar una mano.